Las enfermedades de transmisión sexual son infecciones que se contagian de una persona a otra durante el sexo vaginal, anal u oral. Son muy comunes, y muchas personas que las tienen no presentan síntomas.

 Las ETS pueden ser peligrosas, pero las buenas noticias son que hacerse la prueba no es complicado y que la mayoría de estas enfermedades son fáciles de tratar.

Si tuviste contacto sexual con otra persona y adviertes algún signo de ETS, consulta con un médico o enfermera acerca de las pruebas. Los síntomas de las ETS pueden aparecer y desaparecer con el tiempo, lo cual significa que la enfermedad se haya ido. Es habitual que los síntomas de las ETS sean muy leves y que no te afecten, pero igualmente debes ver a una doctora o enfermero si notas cualquier cosa que te parezca extraña.

Cada ETS presenta diferentes síntomas. Los signos de ETS incluyen:

  • Llagas o protuberancias en los genitales o alrededor de ellos, en los mulsos o en las nalgas
  • Secreción rara de la vagina o el pene
  • Ardor al orinar y/o constante necesidad de orinar
  • Picazón, dolor, irritación y/o inflamación del pene, la vagina, la vulva o el ano
  • Síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, dolor corporal, glándulas inflamadas y sensación de cansancio.

Todos estos síntomas pueden ser causados por afecciones que no son ETS (como granos, infecciones urinarias, e infecciones vaginales por hongos). De modo que la única manera de saber con seguridad lo que está pasando es hacerte una prueba. Habla con tu médico o enfermero acerca de los síntomas, qué tipo de sexo tuviste (vaginal, anal u oral) y si debes usar preservativos y/o barreras de látex bucales.  Ellos te ayudarán a determinar qué tipo de pruebas o tratamientos puedes necesitar.

Es muy importante que te hagas una prueba si crees que tienes una ETS, porque algunas de estas enfermedades pueden causar problemas de salud graves si no se tratan. Además, tener una ETS aumenta la probabilidad de que te contagies de otras ETS, como el VIH. Es mejor descubrir enseguida si tienes una ETS para no contagiar a otras personas. 

La idea de hacerse una prueba puede asustar un poco, pero trata de tomarlo con calma. La mayoría de las ETS se curan fácilmente con medicamentos. Para las ETS que no se curan, suele haber tratamientos para aliviar los síntomas y disminuir las posibilidades de que se las contagies a otra persona. De modo que cuanto antes sepas que tienes una ETS, más rápido podrás comenzar a cuidarte y cuidar a tu(s) pareja(s).

Las pruebas de ETS no siempre forman parte del chequeo de salud o ginecológico habitual, asegúrate de pedir que te las hagan. Sé sincero con tu doctora o enfermero acerca de tu vida sexual para que pueda ayudarte a determinar qué pruebas necesitas.

Quizá te sientas incómodo al hablar sobre las pruebas de ETS, pero trata de no tener vergüenza. Recuerda que los médicos han visto y oído de todo. La mayoría de las personas padecen una ETS al menos una vez en su vida y hacerte los exámenes demuestra una conducta responsable, significa que estás cuidando de tu salud. 

A continuación, te sugerimos la manera de traer a colación el tema de las pruebas de ETS con tu médico o enfermera:

  • Nunca me hice pruebas de ETS. ¿Debería hacérmelas?
  • ¿Alguna vez me han hecho alguna prueba de ETS en mis chequeos?
  • ¿A qué ETS debo prestar atención? ¿Cómo sabré si debo hacerme pruebas?

Tu médico o enfermero te ayudarán a determinar qué pruebas necesitas. Hablarán sobre:

  • Los síntomas que tienes
  • Si tú o tu pareja ya han tenido una ETS antes
  • La cantidad de personas con las que has tenido sexo
  • El tipo de sexo que tuviste (oral, anal o vaginal)
  • Con qué frecuencia usas protección, como preservativos y barreras de látex bucales
  • Otros hábitos que aumentan la probabilidad de contagiarte ciertas infecciones (como compartir agujas).

Las pruebas de ETS son rápidas, simples y generalmente, no duelen. No hay una sola prueba para todas las enfermedades de transmisión sexual: cada ETS tiene su propia prueba. Tu médico puede ayudarte a determinar qué pruebas son las que necesitas.

La noticia de que tienes una ETS puede significar un golpe fuerte. Al principio, puedes sentirte desesperado, avergonzado o enojado, pero trata de tomarlo con calma: estarás bien y no estás solo.

Lo mejor que puedes hacer al saber que tienes una ETS es seguir las indicaciones del médico para tratarla. También debes decírselo a todas las personas con las que tienes sexo para que se puedan hacer las pruebas y el tratamiento si lo necesitan. No es una conversación fácil, pero es importante tenerla.

IMPORTANTE CONTACTAR CON UN PROFESIONAL SANITARIO Y TRATAR LA PROPIA ETS, NO CONTAGIAR MÁS.